Claves para la nueva política pesquera común

Miquel Ortega

Publicado el 30 de Marzo en “La voz de Galicia”

En plena discusión de la política pesquera común (PPC) que establecerá el marco legislativo europeo para todo el sector a partir del 1 de enero del 2013, así como el Fondo Europeo Marítimo y Pesquero que la acompaña, se hace evidente la necesidad de recuperar algunas claves para centrar la discusión en los términos que se merece:

El statu quo actual no es una alternativa: un 72 % de los stocks de los cuales se dispone de información están sobreexplotados (en el Mediterráneo un 91,7 %); para el conjunto de Europa en el período 2002-2007 se han perdido un 31 % de los puestos de trabajo en el sector extractivo, y si no se produce un cambio importante, el declive esperado continuará entre un 1 y 2 % anual. La continuidad de las políticas actuales lleva al declive al sector.

Es posible aumentar la riqueza generada si pasamos de una gestión ambiental de mínimos a una gestión de máximos rendimientos: con la mejor información disponible se puede estimar que la gestión a nivel de rendimiento máximo sostenible (RMS) permitiría extraer más pescado que en la actualidad y hacerlo de manera sostenible. Para el caso español, y optando por una estimación prudente, las capturas actuales corresponden únicamente al 57 % del máximo posible al nivel de RMS. Las potenciales capturas adicionales derivadas de pescar a RMS reducirían el déficit comercial de pescado en un 27 %, lo que equivale al consumo anual de pescado de 3,7 millones de españoles. En términos de valor, restaurar los recursos pesqueros hasta el nivel de RMS generaría 102 millones de euros adicionales cada año, lo que equivale a 3.562 puestos de trabajo.

El mayor margen de mejora en términos de cuotas no está en la negociación política sino en la mejor gestión ambiental: las cuotas globales disponibles, si queremos pescar nosotros y nuestros hijos, dependerán siempre de dos factores: el estatus de los stocks y la repartición de los mismos. Hoy en día estamos repartiendo la pobreza de los stocks sobreexplotados, y cuanto peor estén más difícil lo tenemos para que los demás países de la Unión Europea nos faciliten un mayor acceso a los recursos. Somos el único país que está defendiendo el fin de la estabilidad relativa, por ello situarnos en la vía de la recuperación del ecosistema nos puede dar, de manera realista, mejores rendimientos que una confrontación con todos los demás países de la Unión Europea con nulas posibilidades de éxito en los próximos diez años. Por ello cuando superamos las cuotas permitidas (jurel, rape, lirio, caballa) la respuesta realista y tácticamente inteligente al problema no es acusar a la Unión Europea de injusticia en el reparto de los recursos sino apostar por la mejor gestión del recurso pesquero (lucha contra la pesca ilegal incluido) y la transición rápida hacia el rendimiento máximo sostenible. Ampliemos el pastel y comamos todos un poco más.

El potencial de los stocks es mayor de lo que nos imaginamos. Si aumenta un 20 % la disponibilidad de pesca un año nos parece la demostración que podemos pescar más… pero ¿opinaríamos que es esto lo adecuado si supiéramos que no pescarlo podía generar en poco tiempo rendimientos regulares anuales superiores al 100 %?

La fase transitoria será difícil, pero es una buena inversión. Su objetivo final: rendimiento máximo sostenible y flota ajustada al esfuerzo pesquero que aguante el ecosistema, que nos llevará a una flota con mayores márgenes económicos y una menor dependencia de los fondos públicos.

Tenemos ante nosotros la reforma de la política pesquera común. Apostar por recuperar los stocks a un nivel del rendimiento máximo sostenible, como mínimo, en el año 2015 y un proceso de disminución acelerada de la presión pesquera que nos lleve a niveles de presión equivalente al rendimiento máximo sostenible en el año 2015 como máximo, es la mejor alternativa posible. Siempre será más fácil llevar a cabo una transición rápida en la situación actual que una transición lenta que parta de una flota con menos recursos económicos tras años de agonía, con menos pescadores artesanales sostenibles (pues si la situación no se revierte serán los primeros expulsados de la actividad pesquera) y con ecosistemas marinos en muchos casos más degradados. El momento de actuar es ahora.

Nueva pesca ilegal previamente subvencionada

El pasado domingo 18 de marzo el cerquero Txori Argui, de la empresa INPESCA,SA fue multado con 1,2 millones de $ por pesca ilegal en la zona exclusiva de Mozambique.

 

La embarcación atunera, miembra de la asociación ANABAC,  no informó a las autoridades de la entrada en la zona exclusiva de Mozambique, ni de la carga que llevaba a bordo (1000 toneladas, valoradas en 1,9 millones de €). Ambos factores son considerados como muy graves en la legislación de Mozambique.

Una embarcación y actividad multisubvencionada

La embarcación, botada el año 2004, recibió  4.670.000 € de fondos europeos para su construcción. Posteriormente la empresa recibió varias ayudas públicas estatales y autonómicas vinculadas a la contratación de seguridad privada para la actividad del barco, y de  otras embarcaciones de la misma empresa, en el Índico. Tanto el año 2010 como el 2011 el Estado subvencionó un 25% de los costes de vigilancia cada uno. A INPESCA le correspondieron 192.238.20 € el año 2010 y 282.081,98 € el año 2011 en ayudas estatales.  El gobierno vasco aportó cantidades equivalentes.

¿Se devolverán las ayudas y subvenciones facilitadas, una vez demostrada la actividad delictiva, o continuará el mal uso de recursos públicos?

 

 

 

El reflote de la ecomía azul

Publicado en Expansión el 17 de marzo de 2012
Miquel Ortega Cerdà, coordinador político de OCEAN2012 en España

Decir que España tiene ante sí una situación económica difícil es desde hace tiempo obvio. Hoy en día, el reto está en identificar qué debe cambiarse para conseguir superar rápidamente la crisis al tiempo que nos preparamos para afrontar con garantías los retos de la economía del siglo XXI.

Algunos sectores están llamados a liderar la recuperación: sectores con alto nivel tecnológico e innovación, aquellos con mayor valor añadido o mejor posicionamiento internacional, con mayor potencial de exportación, etc. Pero existen también otros sectores tradicionales cuyo margen de mejora, debido a una gestión ineficiente hasta la actualidad, es también muy notable.

En este artículo nos centraremos en uno de ellos con una larga tradición en España: la pesca, uno de los componentes principales de lo que crecientemente se denomina economía azul.

Se dan en España las condiciones necesarias para una transformación en profundidad que permita dar un gran salto adelante. Por un lado, existe la oportunidad política para llevar a cabo las reformas: está en discusión la Política Pesquera Común (PPC) que establecerá el marco legislativo europeo para todo el sector a partir del 1 de enero de 2013, así como el Fondo Europeo Marítimo y pesquero que la acompaña.

Por otra parte, existe un consenso entre la inmensa mayoría de los analistas de que la situación actual es insostenible tanto desde el punto de vista ambiental como económico y social. Un 72% de los stocks de los cuales se dispone información están sobreexplotados; para el conjunto de Europa en el periodo 2002-2007 se han perdido un 31% de los puestos de trabajo en el sector extractivo, y si no se produce un cambio importante, el declive esperado continuará entre un 1% y 2% anual.

Política ambiental pesquera

En este contexto, debemos asumir que es imprescindible un fuerte revulsivo en el sector, que en el escenario actual no puede pasar por una mayor dependencia de la financiación pública o una milagrosa alza del margen de beneficio para el sector extractivo. La única revolución posible pasa por comprender que es imprescindible, e inaplazable, pasar a pensar en la política ambiental pesquera como una nueva fuente de riqueza y no como un continuo de imposiciones administrativas.

Hoy en día, el principal cuello de botella del sector pesquero español es la obtención de suficientes volúmenes de pesca, y en este ámbito el mayor margen de mejora no es en la negociación competitiva entre países por un recurso cada vez más escaso. La verdadera palanca de cambio es pasar de una gestión ambiental que trata de asegurar que se impida el colapso de las pesquerías a una gestión de ecosistemas saludables, que nos permita en muchos casos pescar más que ahora y hacerlo de manera sostenible. ¿Es eso posible? ¿Podemos pescar más que ahora? Según un reciente estudio de la organización New Economics Foundation, una gestión optimizada de los stocks (lo que técnicamente se llama en el nivel de Rendimiento Máximo Sostenible) es posible.

Con la mejor información disponible se puede estimar que una buena gestión permitiría extraer más pescado, logrando satisfacer las necesidades alimentarias de 148 millones de europeos con pescados de origen europeo, así como la obtención de 3.200 millones de euros anualmente derivados de la pesca obtenida, lo que equivale a la creación de 32.000 empleos. Todo eso es lo que perdemos anualmente por una gestión pesquera poco eficiente.

La propuesta actual planteada por la Comisión Europea para la reforma de la Política Pesquera Común propone el establecimiento del Rendimiento Máximo Sostenible para el año 2015 para todos los stocks europeos. Es una propuesta ambiciosa, pero en líneas generales adecuada, y alcanzable si va acompañada de la adecuada financiación y un esfuerzo inmediato en la reducción de las capturas a corto plazo. Pero sólo será posible si existe un convencimiento de la bondad de esta propuesta por parte de las administraciones públicas y mucha pedagogía en el sector.

Por ello, el Gobierno español, y los de las comunidades autónomas, deberían apostar decididamente por restaurar los stocks como mínimo a su nivel máximo el año 2015, siempre que sea biológicamente posible, y disminuir la presión pesquera de manera inmediata para continuar su explotación a niveles óptimos.

Lo contrario nos lleva a perder una nueva oportunidad y continuar con el ya excesivamente largo declive del sector pesquero español, y una gestión inadecuada de los frágiles entornos marinos. La riqueza está en el fondo del mar esperando, el reto es dejarla emerger.

Nueva penalización por exceso de pesca para España

Se veía venir, las cosas no van suficientemente bien en el control de la sobrepesca en algunas especies en España.

Ayer se hizo público a través del secretario general del mar que España será penalizada por sobrepasar los TACs autorizados para el año 2011 en las aguas nacionales de tres especies: jurel, rape y lirio.

Esta penalización se une a la ya en vigor por sobrepasar la cuota de caballa el año 2010 que penalizará la cuota disponible aún durante cuatro años más. Al parecer tabién este año se ha excedido ligeramente la cuota autorizada, aunque está por ver si también se establecerá una sanción o no.

A falta de disponer aún del texto oficial al parecer los mayores excesos se produjeron con el jurel.

El Gobierno también anunció a las distintas flotas -arrastre, cerco, artes menores o litoral- afectadas por la situación actual que en los próximos días les aportará las cifras exactas de exceso de pesca en las distintas especies, los recortes y las multas correspondientes.

En enero pasado, el MAGRAMA reservó un 40% del TAC de jurel asignado a la flota de arrastre de litoral; un 25% del de merluza, rape, lirio, gallo y cigala; y un 2% del de caballa, informó el diario Faro de Vigo.

Quizás nos deberíamos plantear si la repartición fue la más adecuada,… por casualidad hoy mismo leía un interesante artículo científico publicado el año 2010 por investigadores de la Universidad de Compostela en el que se realizaba una comparativa mediante un Análisis de Ciclo de Vida entre dos formas de pescar el jurel en España: arrastre y cerco. Las conclusiones eran claras “el jurel capturado por cerco en esta zona genera menores impactos ambientales en todas las categorías estudiadas respecto al pescado mediante arrastre en valores entre el 49 y el 89% dependiendo de la categoría analizada”.

Cada vez somos más los que, ante un recurso natural escaso, exigimos que se priorice el acceso a aquellos con menor impacto ambiental y mayor beneficio social.

 

Pesca y energía, ¿de la crisis energética a la crisis alimentaria?

La tendencia al alza del precio de los combustibles pone en riesgo la viabilidad de parte de la flota pesquera, y ello conlleva una serie de implicaciones ambientales, sociales y económicas que han sido insuficientemente analizadas hasta la actualidad. Desde la Fundación ENT se ha realizado para la Universidad Autónoma de Barcelona un estudio, partiendo de la información obtenida en un trabajo de campo realizado en la costa pacífico de Costa Rica, y datos complementarios españoles y globales, que muestra que es necesario realizar políticas activas para afrontar la problemática.

En particular se pone énfasis en cómo una gestión sostenible que priorice el acceso al recurso a la pesca más sostenible (y por tanto con menor impacto sobre el medio marino, menos descartes, con mayor capacidad de generación ocupación, más accesibilidad a la población con menor capacidad financiera) y más eficiente en términos de consumo energético, puede constituir parte de la solución a la problemática.

Creemos que es un trabajo aun muy incompleto, pero hemos tratado que sea muy divulgativo, y esperamos que os guste mucho, lo podéis encontrar aquí.

Pescando en aguas revueltas

Publicado en Público, 20 de febrero de 2012

Ilustración Patrick Thomas

Miguel Ortega Cerdà
Coordinador político de OCEAN2012 en España

En el periodo 2007-2013 la Unión Europea ha destinado 4.300 millones de euros al sector pesquero a través del Fondo Europeo de Pesca, un 26% de los cuales han sido para España. Recientemente se ha iniciado la discusión sobre el nuevo fondo europeo marino y pesquero para el periodo 2014-2020 cuyo importe será de 6.567 millones de euros, y cuyas prioridades están en discusión.

La Comisión Europea ya ha realizado su propuesta y la ha presentado en Madrid. Algunos aspectos son claramente adecuados y dirigidos a acabar con problemas evidentes del marco de financiación anterior. Por ejemplo, medidas como asegurar que los recursos estén únicamente disponibles para aquellos estados miembros que cumplan los objetivos y las reglas de la política pesquera común; o el condicionamiento de la financiación a que los beneficiarios privados cumplan la reglamentación vigente; deberían ser medidas apoyadas ampliamente. En el pasado se dieron decenas de casos de embarcaciones, por ejemplo –pero no únicamente– españolas, subvencionadas y posteriormente capturadas realizando pesca ilegal. No tuvieron que devolver los fondos públicos, y en ocasiones fueron posteriormente aún subvencionadas de nuevo. Si nada cambia respecto a la propuesta actual, la situación no se repetirá con el nuevo marco financiero.

Pero no todo es tan claro en la nueva propuesta, y dada la importancia que tienen para España estos fondos parece sensato proponer una priorización que se adecue a nuestras necesidades, sin caer en el corto plazo ni ignorar la necesidad de transformar nuestra flota y sistemas de gestión para adaptarlas al siglo XXI. El actual statu quo no es una opción para España, un país donde tanto la ocupación como el número de embarcaciones no dejan de disminuir en las últimas décadas y que necesita un revulsivo que facilite una gran transformación, no el continuo lento decaer. Ante esta situación sería interesante priorizar y concentrar nuestros esfuerzos en tres ejes.

En primer lugar, conseguir que los recursos públicos se destinen en buena parte a usos públicos y de interés común. Dicho en otras palabras, antes que el apoyo a intereses privados puntuales sería preferible aumentar la financiación en algunos aspectos de gestión pública que resultan críticos para asegurar la viabilidad del conjunto del sector; tales como, un mejor conocimiento científico, más recursos para mejorar la gestión pesquera (por ejemplo para apoyar la creación de áreas de cogestión pesquera o los planes plurianuales a través de los cuales se deberán gestionar las pesquerías), y mayor financiación para un mejor control de la pesca ilegal, no registrada y no deseada, la más irresponsable de las modalidades pesqueras. Por ahora la propuesta de la Comisión Europea no es suficientemente ambiciosa, únicamente un 15% de los recursos se destinan a recopilación de datos y gestión pesquera. Deberíamos tratar de conseguir una proporción mayor y que los recursos no se puedan desviar a otros usos.

En segundo lugar se impone acabar con los fondos de usar y tirar. Hemos de dejar de financiar directa o indirectamente las flotas en las que existe una sobrecapacidad. La Comisión Europea reconoce la sobrecapacidad de la flota como una de las principales causas de sobreexplotación, y estima que en algunas pesquerías la capacidad puede llegar a ser dos o tres veces superior a lo que se consideraría sostenible. El problema es que no vincula suficientemente esta realidad a la nueva financiación. Sería deseable evitar, por ejemplo, financiar la modernización de la flota que poco tiempo después abandonará su actividad por exceso de capacidad. En el pasado se han realizado aberraciones. Por ejemplo, se ha subvencionado la modernización y la retirada de las embarcaciones con intervalos entre ellas inferiores a un mes. Por tanto, propongamos la condicionalidad de la financiación privada a un encuadre serio y coherente que acabe con la sobrecapacidad, y vayamos más allá de una discusión genérica sobre si son o no son necesarias las ayudas a los desguaces. Desde 1994 la Unión Europea ha destinado más de 2.700 millones para financiar desguaces sin conseguir el objetivo de acabar con la sobrecapacidad, lo que ha constituido una práctica que se ha mostrado inefectiva y plagada de irregularidades, según mostró recientemente el Tribunal de Cuentas Europeo.

Finalmente, apostemos por una distribución más equitativa de los recursos públicos. En el pasado los recursos se han concentrado mayoritariamente en pocas manos. Por ejemplo, a partir de los datos disponibles del Fondo Europeo de Pesca, podemos ver que para el caso español en el ámbito de la modernización el 20% de los mayores receptores usaron más del 77% de los recursos públicos, mientras que la mayoría de la flota no recibió nada o cantidades muy pequeñas (el 20% que recibió menos –algunos se quedaron sin nada– contaron con menos del 1%). El nivel de desigualdad en la distribución de los recursos públicos (medido a través del índice de Gini) es de 0,72, una barbaridad. Para hacernos una idea es una desigualdad mayor que la distribución de la riqueza en el mundo (0,55). Para evitarlo apostemos por establecer límites máximos en la cantidad que pueda recibir cada armador. Eso liberará recursos para distribuir de manera más equitativa entre el conjunto de la flota.

Prioridad para lo público, financiación condicionada a la no existencia de sobrecapacidad, y establecimiento de mecanismos de distribución equitativa deberían ser tres prioridades para la nueva financiación de pesca. Veremos si algunos intereses privados muy concretos no nos desvían de estas líneas de actuación.

Solo la pesca artesanal y sostenible tiene futuro en Europa, dice Ocean2012

Madrid, 3 feb (EFEverde).- La política pesquera comunitaria debe favorecer la pesca artesanal como modelo de gestión que cumple con criterios de sostenibilidad y trazabilidad.

La plataforma internacional Ocean2012, que promueve el debate de esa normativa en nombre de 147 organizaciones de 17 países europeos, defiende la adopción de una política “marco” respetuosa con el recurso y el medio ambiente.

“No buscamos la política de la excepción, sino la política de la generalización. Buscamos el marco regulatorio adecuado que sirva de base para desarrollar la política pesquera mas racional”, declaró a EFEverde el coordinador político de Ocean2012, Miquel Ortega, consciente de que la definición de pesca artesanal ya es en sí tema de debate.

Solo en España, el 72 % de las embarcaciones pesqueras corresponden a esa categoría y en el resto de Europa el porcentaje baja solo dos puntos.

Con una gran presencia en el mar, los pescadores artesanos no tienen una gran representación en las negociaciones de la Unión Europea (UE), por eso Oceana2012 aboga también por la co-gestión y tomar en cuenta la voz y la experiencia del pescador.

Tradicionalmente agrupados en cofradías, que tienen competencias e intereses territoriales, mas que sectoriales, los pescadores artesanos aparecen fragmentados en el espacio político comunitario, explicó Ortega,

La pesca artesanal, por otra parte, es la que tiene menos resiliencia o capacidad de reacción si el ecosistema cambia muy rápido, recordó, por lo que requiere especial atención.

Las artes selectivas, añadió Ortega, no son ajenas a la modernización y solo necesitan “poder trabajar”.

“Como definición, la pesca artesanal cumple las características que nosotros consideramos mejores para cualquier flota”, aseguró el representante de la coalición, creada fundamentalmente para influir en la definición de la Política Pesquera Común, actualmente en negociación, que regirá en la Unión Europea durante los próximos diez años.

“Este es el año y este es el momento de provocar que pasen las cosas y nosotros aportamos rigor científico y técnico y datos”, aseguró el experto, representante de ecologistas, investigadores y pescadores artesanales.

Ortega reconoció que la posición de la Comisión Europea (CE) ante las artes más selectivas ha mejorado en cuanto a la legislación anterior y “es bueno señalarlo”, pero hay que identificar mejor las características y necesidades de la pesca artesanal, porque es el futuro.

“Nuestro interés es definir criterios, no hacer un corte, y abogar por mayor selectividad, menor impacto ambiental, mejor componente social, vinculación con el territorio mas cercano y menor consumo energético”, precisó.

Si se aplican esos criterios al conjunto de las flotas, ya el pescador artesanal se verá apoyado, aseguró.

Ocean2012 propone además planes multianuales para todas las pesquerías, no solo para las mas comprometidas; regular mejor los descartes y establecer herramientas pesqueras, como la trazabilidad y el concepto de rendimiento máximo sostenible para marcar límites de pesca.

El consumidor, según Ortega, debe poder exigir la etiqueta del pescado que compra con la información completa sobre su identidad y captura con la tecnología que ya está en la calle con costes viables.

Uno de los socios de Ocean2012, New Economics Foundation, prepara la presentación este mes de un informe en el que defiende el establecimiento del “rendimiento máximo sostenible” de todas las especies de consumo conocidas en Europa.

El trabajo, realizado por el biólogo y economista español Aniol Esteban, establece cuánto pescado más podríamos tener y cuánta riqueza generaría el recurso si estuviera mejor gestionado.

Es un concepto no solo de sostenibilidad sino de economía, que requiere dejar que se recupere el ecosistema y luego administrarlo de forma óptima, tomando en cuenta, apuntó Ortega, que más de un 72% de los “stock” de especies marinas están sobrepescados.

“Vamos a intentar conseguir la máxima protección para las especies más sensibles, no para las mas rentables”, apuntó.

Miquel Ortega precisó que Ocean2012 no está contra la flota industrial, pero apuesta porque se apliquen los mismos criterios de valoración para toda la flota y dedicar mas atención al control del recurso y a su mejor conocimiento científico.

Ocean2012 se entrevista el próximo 27 de febrero con el nuevo secretario general de pesca, aunque no esperan “que haya grandes cambios en el la posición del Gobierno español”. EFEverde