La Agencia Internacional de la Energía ha publicado el informe Energy Outlook del año 2011. Contiene mucha información interesante, aquí simplemente dejo algunas perlas para pensar sobre el precio del petróleo y sus subvenciones:
- En el año 2010 las subvenciones a las energías asociadas a los combustibles fósiles ascendían a 409.000 millones de dólares. Sus altos costes, y el previsible aumento que supondrá mantenerlos en un contexto de precio cada vez más alto, hacen que más de la mitad de los países estudiados se planteen como reducirlos.
- Si no se llevan a cabo reformas el coste de los subsidios al petróleo a escala mundial llegará a los 660 mil millones en 2020, o lo que es lo mismo el 0.7% del PIB global. ¿Es este el 0,7% para el desarrollo que proponía Naciones Unidas tantos años atrás?.
- Los subsidios a energías renovables fueron el año 2010 de 66.000 millones, es decir poco más de un 15% de los destinados a las energías fósiles (16,1%). En el mayor de los casos previstos por la Agencia Internacional de la Energía el conjunto de subsidios a las energías renovables sería de 250.000 millones el año 2035, es decir, no llegaría ni a la mitad de los dedicados al petróleo ya en el año 2020.
- Del conjunto de subsidios al petróleo el año 2010 sólo un 8% fue distribuido entre el 20% de la población más pobre. Es por tanto un sistema no solo ecológicamente destructivo, es además socialmente muy regresivo.
Además el informe explica que es muy posible que a corto plazo tengamos precios del petróleo cercanos a 150 $ por barril.
¿Alguien, por favor, puede hacer ver a los decisores políticos que eso señala simplemente el fin de la rentabilidad de actividades como la pesca de arrastre?
Hemos de realizar una reforma radical, acelerada y ordenada de nuestra flota o el mercado lo hará por nosotros de manea desordenada y con altísimos costes sociales, y quizás también para las arcas del estado y el medio ambiente.
La reforma de la política pesquera común es nuestra oportunidad: preferencia de acceso a los recursos pesqueros para la flota con menor impacto ambiental, mayor generación de empleo, y menor cosumo energético; financiación condicional a estas mismas características; apoyo a la transición de la flota con una fecha límite clara; optimización del uso del recurso pesquero favoreciendo su recuperación a los niveles de máximo rendimiento sostenible en 2015 siempre que sea ecológicamente viable, y en aquellos casos en los que no sea posible por las características ecológicas siempre antes de 2020, para poder pescar más con menos consumo energético, etc. Son medidas imprescindibles e inatrasables si queremos una transición ordenada.
Estamos ante una emergencia para el sector pesquero y necesitamos un esfuerzo colectivo para romper las inercias existentes. Todos hemos de dar un paso al frente si queremos evitar oir en pocos años muchos lamentos.
