Escenas lacustres y otras pescas

Publicado por Gustavo Duch y Miquel Ortega en Periodismo Humano el 27 de Enero de 2012.

ACTO 1:  El arte de la pesca

No era muy grande ni muy profundo aquel lago de montaña, y en él, exactamente, nadaban mil peces de aleta radiada. Cada año nacían cuatrocientos diez peces bebé y en poco tiempo el lago hubiera estado abarrotado si no fuera porque Artesano, Artesana, Prudencio e Industrio, los pescadores del pueblo, capturaban con sus cañas doscientos peces. Ni uno más ni uno menos. Cada uno de los pescadores vendía cincuenta peces en el pueblo, que podía disfrutar así de ese excelente manjar, y para ellos era un medio suficiente de vida.

Sucedió que un día un forastero le contó a Industrio de las ventajas de los  barcos a motor y las redes,  pues según decía -así era fácil pescar mucho más con menos esfuerzo. Decidió Industrio que valía la pena invertir, pero como no tenía suficiente dinero se dirigió hacia donde el alcalde del pueblo y le dijo: «Sr. Alcalde, si el concejo me ayuda con la compra del barco y las redes, yo podré pescar mucho más y podré vender el pescado más barato. Los dos ganamos, usted tiene contenta a la gente y yo gano más dinero. Incluso si gano suficiente le pagaré a alguien para trabajar a mi cargo, así generaré empleo y jejeje» sonreía «no tendré que levantarme de madrugada a pescar». Al Sr. Alcalde le pareció una buena idea, así que tomo dinero de las arcas públicas y facilitó la compra del barco y las redes, y se olvidó del tema.

Al principio todo fue aparentemente bien, Industrio pasó de pescar cincuenta a pescar doscientos peces de aleta radiada cada año. Naturalmente se enriqueció; cumplió con su promesa y contrató a un trabajador para no tenerse que levantar por la mañana; y a los pocos meses cambió a un nuevo barco aún mayor. Todos los habitantes del pueblo estaban maravillados con esa modernidad de atrapar peces que les permitía comer mucho y muy barato. Se aficionaron cada vez más a comer pescado y crearon una deliciosa gastronomía: pescado al horno, pescado de aleta radiada con patatas, y mil recetas más.

ACTO 2: Todo el pescado (y más) vendido

Poco después algo empezó a ir mal. Artesano, Artesana y Prudencio fueron los primeros en darse cuenta. Dejaron sus cañas en la orilla del lago y se presentaron frente al Alcalde y le dijeron «Sr. Alcalde, algo pasa: cada vez pescamos menos y será porque Industrio pesca demasiado. Si antes pescábamos cincuenta peces cada año ahora, nosotros, apenas pescamos diez, y eso estando de sol a sol con la caña en el lago, ¡lo pasamos tan mal que ahora nuestros hijos lo tienen muy claro: no quieren ser pescadores!”. El Alcalde les escuchó y les prometió, mientras se rascaba la barbilla, que trataría de hacer algo.

Nada hizo hasta que al cabo de unos días apareció Don Industrio, engalanado en un nuevo traje, y le espetó: «Sr. Alcalde tenemos un problema, cada vez tengo un barco mejor, pero cada vez pesco menos, si no me ayuda tendré que despedir a mi trabajador y el pescado será aún más caro». El Sr. Alcalde espantado entonces sí movió los hilos. Una a una visitó a todas las familias del pueblo y les pidió una derrama extra para salvar la economía pesquera del pueblo. Todo lo entregó a Don Industrio para que continuara con su negocio.

Unos meses más tarde la situación era aún peor, Artesana tuvo que dejar de pescar. Además el Secretario del Ayuntamiento en su recuento anual de peces informó a la población que ya no habían mil pececillos de aleta rayada en el lago sino que solo quedaban doscientos, ¡por eso todo iba tan mal!

Ante tal grave situación el Alcalde decidió tomar cartas en el asunto, preparó un bando y en tono solemne anunció: «Vecinos y vecinas del pueblo, la situación es grave: nos estamos quedando sin peces, si esto sigue así Artesano y Prudencio acabarán en el paro al igual que le pasó a Artesana, Don Industrio despedirá a su trabajador y el pescado que logren capturar subirá de precio. Ha llegado la hora de actuar, hemos de reformar radicalmente la forma en que pescamos», y tras respirar profundamente anunció «en breve anunciaré en qué consiste esta reforma, es la hora de una POLÍTICA PESQUERA COMÚN».

ACTO 3. La hora de la política

Y así pasaron las cosas en el lago del pueblo, y en todos los lagos, ríos y mares del continente europeo. La Unión Europea, suponemos que preocupada como el Sr. Alcalde, decidió que durante el próximo 2012 se reformaría la política pesquera en vigor, que parecía nos llevaba por mal camino. Después de muchos días de despachos, reuniones y audiencias con personas de todos los pelajes: sabios universitarios, expertos ictiólogos, Don Industrio y su camarilla, responsables de entidades ecologistas y (pocas veces) representantes de la pesca artesanal, el trece de julio de 2011, la UE explicó la orientación que tomaría la nueva propuesta:  «A partir de ahora nadie podrá pescar en el lago o en los mares si no tiene derecho a una cuota de pesca. Hemos decidido otorgar las cuotas de pesca a quienes ahora están en activo, y repartirlas en proporción a las capturas actuales».

ACTO 4. Peces y multiplicaciones

Llegó el Alcalde de su viaje a Bruselas y en el casino del pueblo expuso la decisión de la UE. Tras unos segundos de un silencio aterrador arrecieron las protestas: ―¿Si los peces son de todos y todas, por qué les regalamos el derecho a pescar durante quince años a unos pocos? ¿Si mi hijo algún día quiere convertirse en pescador o Artesana decide volver al lago, deberán pagar por la cuota, es ¡injusto!? ― decían unos. ― ¿Si hay tanto paro en nuestro pueblo por qué le damos tanta cuota a quién sólo da un puesto de trabajo y consume un 95% del recurso?― decían los de más allá. ― Si un año va mal Artesano y Prudencio no tendrán otro remedio que vender su cuota a Industrio -que tiene más dinero- y todo el pescado quedará en manos de un único pescador ¿no es eso peligroso? ― advertían otros.

Prudencio, Artesano y Artesana, que eran de poco hablar en público, no entendían como de un día a otro habían pasado de pescadores a convertirse en operadores de un mercado de cuotas altamente especulativo, así que pidieron ayuda a los vecinos. Conjuntamente hicieron su propia propuesta para la nueva Política Pesquera Común. «Que sea Don Industrio  y sus secuaces quienes se adapten a los nuevos tiempos. Los derechos de pesca deben ser regulados y no comercializados, y deben tener más derechos de pesca quienes da más trabajo, generan menos impactos ambientales negativos en el lago y consumen menos gasolina”. Muchos entendieron que esa propuesta era realmente mejor, se juntaron y fueron a protestar a su Alcalde, al gobierno estatal y a sus Parlamentarios Europeos.

La propuesta de la pesca artesanal está en las mesas de los Gobierno Nacionales y el Parlamento Europeo. Los tentáculos de la gran industria pesquera también. Y el tiempo no espera.

Gustavo Duch, Coordinador de la revista ‘Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas’

Miquel Ortega, Coordinador Político en España de OCEAN 2012

Aprendiendo de la crisis para conseguir una mejor política pesquera común

EFEVerde 12 de enero. Miquel Ortega

La acuciante crisis económica debe servir para aprender lecciones en el desarrollo de las nuevas políticas públicas. Cuanto menos dos conceptos son aplicables para la reforma de la política pesquera común (PPC) que debe entrar en vigor a inicios del año 2013: la especulación acaba costando muy caro a la mayoría; y deben usarse de manera eficiente los recursos disponibles cuando se dispone de ellos, y no cuando todo falla.

En España la especulación urbanística del pasado está pasando una factura que tardaremos años en digerir. La liberalización del uso del suelo, una financiación y una valoración del riesgo cuanto menos discutibles y la aplicación durante décadas de políticas públicas de promoción de la compra de vivienda, crearon las condiciones para la gran burbuja especulativa. Algo deberíamos aprender, quién siembra especulación recoge crisis. En el ámbito de la pesca la Comisión Europea quiere imponer como obligatorio un sistema de cuotas individuales transferibles para las embarcaciones superiores a 12 metros y arrastreros, un sistema altamente especulativo. La idea básica de la propuesta es crear de la nada un mercado en el que se regalen derechos de pesca a los pescadores actuales con una validez mínima de 15 años, y a partir de entonces dejar que estos compren, vendan y alquilen los derechos. Si no se tienen derechos se prohíbe pescar. Teniendo en cuenta que no existe una planificación a largo plazo sobre la cantidad total que se podrá pescar en el futuro para la mayoría de los stocks, que esta planificación nunca será exacta para periodos tan largos -pues el ecosistema marino es complejo por naturaleza-; y que el proceso de aprendizaje constante en el sistema pesquero impide asegurar que no se cambiarán significativamente las condiciones legislativas en las cuales se pescará dentro de por ejemplo diez años,_ poder estimar el valor futuro de los derechos comprados y vendidos es simplemente imposible. ¿Cómo se van a repercutir el coste de la compra de derechos si no sabes su valor futuro? ¿Qué pasará si nos hemos endeudado para comprar el derecho a pescar y se cierra la pesquería? ¿Nos encontraremos con un activo tóxico como hoy tienen los bancos en forma de vivienda?. El mercado que se propone crear no es previsible, es un mercado intrínsecamente especulativo y por ello nadie sabe responder a las preguntas anteriores. Nuestro gobierno, escaldado como está de los mercados especulativos, debería oponerse a esta imposición. Para los pescadores, a diferencia de los bancos, no habrá dinero para rescatarlos con fondos públicos el día que llegue la crisis.
En cuanto a la necesidad de utilizar de manera eficiente los recursos disponibles, la lección la hemos aprendido también a pedradas en España: líneas de AVE construidas sin pensar en términos de eficiencia que han sido posteriormente abandonadas; cincuenta y dos aeropuertos (más que Alemania o Francia), varios de ellos en cierre,_ No se trata únicamente de consumir los recursos legalmente (que también), sino de obtener el máximo rendimiento de ellos. Algo de ello debería quedar en nuestras mentes en relación a la PPC.

La Comisión Europea propone optimizar el uso de las pesquerías a partir del año 2015. Se trata de conseguir obtener el máximo de pescado de una manera sostenible en el tiempo (un objetivo llamado Rendimiento Máximo Sostenible-RMS). No es suficiente con asegurar que los stocks no colapsen, o que los podamos extraer a niveles mínimos, hemos de conseguir el rendimiento máximo de ellos antes de que sea demasiado tarde. Nuestro gobierno no debería mostrarse remolón ante la medida. Es cierto que para conseguir acercarnos lo más rápido posible al RMS a corto plazo en muchos casos deberemos reducir de manera importante la cantidad pescada para permitir recuperarse al ecosistema, y que para muchos de ellos no podremos volver a pescar a los niveles actuales; pero el premio será una flota optimizada al máximo a la capacidad de los recursos marinos, menos dependiente de las ayudas públicas y que permita una dependencia exterior menor en nuestro suministro pesquero. España debería estar apoyando este “big push”: medidas de choque durante unos pocos años acompañados de financiación europea y aceptación de los objetivos de RMS en plazos cuanto más breves mejor.

Resumiendo, podemos obtener cuanto menos dos aprendizajes de la crisis económica: no establezcas las bases donde pueda florecer la especulación y optimiza el uso de los recursos disponibles antes de que sea demasiado tarde. Las consecuencia de obviarlos han sido durísimas, ojalá el aprendizaje nos sirva esta vez para diseñar una mejor política pesquera común.

Com afectarà a la pesca un augment del preu del petroli?

Hola, el 16 de desembre vaig fer una xerrada amb el títol “Com afectarà a la pesca un agument del preu del petroli?”. Us convido a fer un cop d’ull descarregant-la aquí. Es tracta d’una primera introducció a un tema al que penso no se li està donant prou importància.